viernes, 20 de marzo de 2009

tesis del escolio del libro I

Teoría del sujeto
[Tesis extraídas del “Escolio” del Libro ]

Alain Badiou

[versión .rtf disponible aquí]

01. Un sujeto es una relación indirecta y creadora entre un acontecimiento y un mundo.

02. En el contexto de un devenir-sujeto, el acontecimiento (cuyo ser en su totalidad es desaparecer) está representado por una huella, el mundo (que, como tal, no admite ningún sujeto) está representado por un cuerpo.

03. Un sujeto es la orientación general de los efectos del cuerpo en conformidad con lo que exige la huella. Es, por lo tanto, la forma-en-huella de los efectos del cuerpo.

04. Lo real de un sujeto reside en las consecuencias (consecuencias en un mundo) de la relación, que constituye a ese sujeto, entre una huella y un cuerpo.

05. En relación con un grupo dado de consecuencias conformes al imperativo de la huella, ocurre prácticamente siempre que una parte del cuerpo está disponible o es útil, y otra es pasiva, incluso nociva. En consecuencia, todo cuerpo subjetivable está clivado (tachado).

06. Existen dos especies de consecuencias, y por lo tanto dos modalidades del sujeto. La primera toma forma de ajustes continuos en el interior de viejo mundo, de apropiaciones locales del nuevo sujeto a los objetos y las relaciones de ese mundo. La segunda trata de clausuras impuestas por el mundo, de situaciones en las que la complejidad de las identidades y de las diferencias es brutalmente reconducida, para el sujeto, a la exigencia de una elección entre dos posibilidades, y solamente dos. La primera modalidad es una apertura: opera en continuo la apertura de un nuevo posible muy cerca de las posibilidades del viejo mundo. La segunda modalidad –que estudiaremos en detalle en el Libro VI- es un punto. En el primer caso el sujeto se presenta como una negociación infinita con el mundo, cuyas estructuras disiente y abre. En el segundo caso, se presenta como una decisión, cuya localización es impuesta por la imposibilidad de lo abierto y el forzamiento obligado de lo posible.

07. Un sujeto es una secuencia que comporta continuidades y discontinuidades, aperturas y puntos. El “y” se encarna en un sujeto. O aun (en-cuerpo)*: Un sujeto es la forma conjuntiva de un cuerpo.

08. La construcción secuencial de un sujeto es más fácil en los momentos de apertura, pero el sujeto es entonces, a menudo, un sujeto débil. Esa construcción es más difícil cuando es necesario franquear puntos, pero el sujeto es, entonces, mucho más sólido.

09. Un nuevo mundo se crea subjetivamente punto por punto.

10. El nombre genérico de una construcción subjetiva es: verdad.

11. Cuatro afectos señalan la incorporación del animal humano al proceso subjetivo de una verdad: Eñ primero atestigua el deseo de un Gran Punto, de una discontinuidad decisiva que instale de pronto el nuevo mundo y acabe con el sujeto. Lo llamaremos el terror. El segundo atestigua el miedo a los puntos, un retroceso ante la oscuridad de todo lo que es discontinuo, de todo lo que impone una elección sin garantías entre dos hipótesis. O, incluso, ese afecto signa el deseo de una continuidad, de un refugio monótono. Lo llamaremos la angustia. El tercero afirma la aceptación de la pluralidad de los puntos, del hecho de que las continuidades sean a la vez imperiosas y multiformes. Lo llamaremos el coraje. El cuarto afirma el deseo de que el sujeto sea una constante intrincación de puntos y de aperturas. Afirma la equivalencia, con respecto a la preeminencia del devenir-sujeto, de lo que es continuo y negociado, y de lo que es discontinuo y violento. Estas no son más que modalidades subjetivas, que dependen de la construcción del sujeto en un mundo y de las capacidades del cuerpo para producir efectos en él. No tiene por qué ser jerarquizadas. La guerra puede valer tanto como la paz, la negociación como la lucha, la violencia tanto como la calma. Llamaremos este afecto, por el cual las categorías del acto se subordinan a la contingencia de los mundos, la justicia.

12. Oponer el valor del coraje y de la justicia al “Mal” de la angustia y del terror no es más que un efecto de opinión. Para que se despliegue la incorporación del animal humano a un proceso subjetivo –para que a ese animal, en la disciplina de un Sujeto y la construcción de una verdad le advenga la gracia de ser Inmortal-, todos los afectos son necesarios.

13. La ética del sujeto, cuyo otro nombre es “ética de las verdades”, equivale, cuando de lo que se trata es de la incorporación de un animal humano, a lo siguiente: encontrar punto por punto un orden de los afectos que autorice la continuación del proceso.

[Alain Badiou, Lógicas de los mundos: el ser y el acontecimiento, 2.- 1ª ed. –Buenos Aires: Manantianl, 2008.]